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Soy la opositora más maniática del mundo

Sí, tal y como le lees. Tengo muchas manías. Supongo que no soy la única. ¿Vosotras también tenéis?

Desde muy pequeña he sido muy maniática con mis cosas de estudiar y de leer. Aunque creo que en cuanto a manias me gana mi hermana…

En el cole tenía un compañero que me pedía un lápiz casi cada día, y omg! Lo mordía. Yo me quería morir cuando me lo devolvía mordisqueado. Así que tomé la sabia decisión de no tirar el lápiz mordido, llevarlo siempre en el estuche, y dárselo siempre que me lo pidiera. Lo envolví en papel de aluminio, y ahí iba yo con el lápiz mordido para mi compañero.

A ver quién me gana…

  1. Me gusta ver como se acaba la tinta de los bolis. ¡Sí! Me encanta. Por eso soy fan de los bolis Bic Cristal de toda la vida. Cuando termino un boli, hasta el final, soy feliz. Lo contemplo y me siento realizada….
  2. Me encanta escribir en los cuadernos, cuando toca escribir en la hoja que deja el muelle a la izquierda. ¡Qué gozada! Parece que estreno cuaderno cada vez que escribo ahí.
  3. No soporto que se doblen las páginas de los libros. ¡Para mi es un sacrilegio! Para saber por donde vamos existen los marcadores, señores. Ahora me he aficionado a los marcadores magnéticos. Por esta manía no suelo prestar mis libros…
  4. No quito las pegatinas a los bolígrafos nuevos. ¿Por qué? Porque no me gusta el pegamento que se queda. Prefiero tener la pegatina. ¡Así soy yo!
  5. No soporto el ruido de los rotuladores cuando escriben los demás cerca de mí. Se me ponen los pelos de punta solo de pensarlo. Mi hijo aprieta muchísimo y el ruido que hace me pone malísima.
  6. Lavo con agua y jabón las gomas de borrar. Cuando era niña se me manchaba en el estuche con la punta del lápiz y no lo aguantaba. Así que la lavaba cada día. ¡Qué friki soy!
  7. Mientras estudio, tengo que tener al lado una hoja en la que hago cubos. Es decir, figuras geométricas, sin parar. Adoro las matemáticas y mi cabeza está siempre llena de figuras geométricas y lógicas que no para de memorizar. Para no llenar mis apuntes de “rallajos”, tengo hojas aparte,
  8. Firmo cada una de mis hojas, en la esquina inferior derecha. Esta manía no tiene explicación ninguna. Lo hago porque sí, sin motivo…
  9. Ah!! Nunca me rompas la capucha de un boli o te dejo de hablar de por vida. Mis bolis tienen que estar intactos y sus capuchas también. Eso de partirlas… nunca lo entendí.

Podría contaros cientos de manías o costumbres. Ya sé que parezco rara, pero estoy segura de que si pensáis un poco vosotras también tenéis alguna. Como poner el folio torcido o recto a la hora de escribir. O poner los bolis colocaditos junto al folio….

Quizá coincidáis con alguna de las mías. Quién sabe…

Al final son sólo hábitos que adquirimos en tantos años de estudio y que nos hacen más cómoda esta carrera de fondo. Nuestra mente se acomoda a repetir rituales que nos facilitan la concetración o la motivación. Y cambiarlos puede hacer daño a nuestro rendimiento. Así que.. ¿por qué cambiarlo?

Seguiré, pues, corriendo el riesgo de ser friki o parecerlo, mientras me ayude a mantener mi foco en mi oposición.

¿Me contáis que repetís vosotras siempre que os ponéis a estudiar? Me encantaría saber que no soy la única rarita de la opopiña…

Gracias por leerme siempre. Un abrazo!!

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Qué comer para estudiar mejor

Llevo unos días muy cansada. No tiene nada de raro, trabajo mucho, tengo dos hijos y estudio cada día.

Si a esto le añadimos que no duermo todo lo bien que debería, la mezcla es una bomba que me deja “out” a las nueve de la noche. Aún así estudio mis tres horitas diarias, pero obviamente la información no se queda en mi mente con toda claridad. Si estuviera fresca, sería otro cantar como dice el sabio refranero español.

Buscando en internet y leyendo algunos libros me he dado cuenta de que mi alimentación también influye, y mucho.

Siempre he intentado comer bien, pero luego me rindo enseguida y voy a por chuches y cosas grasientas tipo patatas fritas, ganchitos…

Lo cierto es que como de todo. También como mucha verdura, pero naturalmente la cantidad de chuches es muy elevada. Por lo que los vegetales que coma, nunca compensaran las cantidad de guarrerias que picoteo.

Como mejorar la alimentación

Después de muchos fracasos en cuanto a la alimentación sana, he aprendido que el primer paso no es decir “el lunes empiezo…”

Tampoco es pesarse una mañana y decir: en un mes peso cinco kilos menos.

Con estas cosas lo único que he hecho todo este tiempo ha sido autoengañarme día tras día. Y sigo exactamente igual. Con sobrepeso, bastante sobrepeso, que también influye en el estudio.

¿Cómo influye? Pues negativamente. Os explico de que manera. Por el sobrepeso que tengo, padezco sacroielitis. Una enfermedad que afecta a la cadera y que duele muchísimo en dos posiciones. Estando quietos de pie y sentados con un angulo de 90 grados aproximadamente con el asiento. En esta última postura es en la que mejor estudio, pero por el dolor ha dejado de ser así. El dolor lo imposibilita.

También sigo con cansancio. Os comento como influye la mala alimentación en ello.

Como mucho y generalmente a deshoras, por lo que mi estómago no para de hacer la digestión. Lo que quiere decir que mi cuerpo está trabajando continuamente aunque yo no me mueva. Es decir, cansancio al canto.

Dicho esto, y yendo a lo que iba, el primer paso es mentalizarse. Pero hacerlo de verdad. Interiorizar la importancia de comer bien. Convencernos de que es real que la buena alimentación mejora nuestro rendimiento, físico y académico.

Es difícil, pero estoy segurísima de que lo conseguiré. Se trata solo de aprender.

Cómo saber que nos favorece y qué no

Hay mucha maneras de obtener información sobre cualquier cosa. Y ahora con internet no hay excusa. Nuestro amigo “Google” nos enseña todo lo que le pidamos.

Pero para mi la mejor manera de aprender sobre algo es leer. Por lo que siempre busco libros.

Ahora estoy inmersa en uno que se llama “Alimente su cerebro” que habla sobre como influye lo que comenos en nuestro cerebro y en nuestro estado de ánimo. Tengo alguno más en la cola. Tengo el vicio de acumular libros.

Éste que leo actualmente es muy esclarecedor. Explica con muchísima precisión y claridad la conexión entre el sistema digestivo y el cerebro. Lo que es lo mismo, como empleamos lo que comemos a la hora de estudiar. Y la verdad que es alucinante ver como está de relacionado, es increible.

Incluso en las enfermedades mentales, como la depresión o la ansiedad, es contraproducente comer mal. Hay alimentos que favorecen la segregación de hormonas como la serotonina, hormona de la felicidad.

Con todo lo dicho, ¿a quién no le apetece un plato de brócoli?

¡El lunes empiezo!

Un abrazo, gracias por leerme siempre!!

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Como estudio la oposición

Después de tanto tiempo estudiando y esperando una fecha de examen, llega un momento que una ha probado muchas técnicas de estudio. Véase.. de arrastre, pomodoro, vueltas…

Y la verdad que es aburridisimo. Tanto que ya no sabe una qué estudiar, qué leer, qué subrayar…

En mi caso, estoy esperando la fecha de un examen, de la convocatoria de 2019. Se hace muy largo, casi eterno. Muy pesado y tedioso. En definitiva, que he cambiado millones de veces mi manera de estudiar, mi sitio de estudio, ¡todo!

Os cuento un poco…

No tengo muchas horas efectivas o reales, a lo largo del día, para estudiar. Todas tenemos obligaciones. Las mías son mis niños, mi hogar, mi trabajo. Aunque la oposición es una prioridad importante, el tiempo es el que es. El día tiene 24 horas para todo el mundo.

Puedo decir, entonces, que tengo aproximadamente tres horas, siendo optimista. Las tres horas suelo usarlas al final del dia, porque rindo más y mejor al final de la tarde que al principio del día. Yo cuando me levanto necesito un buen rato para despertar, despejarme y espabilar mi mente. Por eso, curiosamente, al final del día mi mente está mas despierta. Esto es lo único que no he cambiado en tanto tiempo de estudio.

Incluso fui al instituto y universidad en horario vespertino.

Dicho lo cual, lo que hago en estas tres horas es:

  1. Leer lo que estudié el día anterior y repasar en mi cabeza, sin mirar los apuntes. (De hecho suelo llevarlo en mi mente a la cama sin querer, cosa no muy sana… no os lo recomiendo)
  2. Leer lo que voy a estudiar en el día de hoy. Lo leo las veces que considere necesarias para poder “medio entenderlo”. Por tanto, no todo lo leo el mismo número de veces. Depende de lo denso de la materia, lo leo más o menos veces.
  3. Subrayo, y subrayo mucho. Lo cierto es que me cuesta subrayar sólo lo importante. Para mí todo es vital, todo me lo tengo que aprender.
  4. Hago resúmenes. Tengo libretas específicamente destinadas a los resúmenes. ¿Cómo los hago? Aunque intento que sean lo más cortos posible, no lo consigo la mayoría de las veces. No es fácil sintetizar un mazacote enorme de apuntes. Todos los opositores sabemos como son de extensos nuestros temarios. Al menos para mí, es muy complicado. ¡Pero lo intento!
  5. Esquematizo sin mirar, ni los apuntes ni los resúmenes (que se parecen mucho a los apuntes, porque no sintetizo demasiado como ya os he dicho). Esos esquemas son oro para mí, los guardo para echarles un vistazo siempre que lo necesito.

Dato importante sobre mi manera de estudiar

Como ya he explicado antes estudio pocas horas al día, porque me es materialmente imposible estudiar más. Por eso tomé la decisión de escoger porciones pequeñas, mejor dicho, porciones realistas cada día. Es decir, me propongo metas que yo sepa que puedo cumplir.

Primero porque no soporto dejarlo a medias. Segundo porque tiendo a sentirme culpable si no lo acabo y entonces entro en un bucle negativo del que es difícil de salir, y que hace que mi concentración y mi motivación se vean mermadas. Es un círculo vicioso en el que es mejor no entrar, por eso… lo de escoger porciones cortas. Siempre hay tiempo de ampliar.

Así estudio hoy, mañana no lo sé… ya os contaré. Siempre cambio cada dos por tres. Pero lo importante es seguir adelante con mi sueño. No sé si conseguiré la plaza. Tengo interiorizado, que puede que sí o puede que no. Pero por falta de esfuerzo no va a ser..

¡Ah! Se me olvidaba contaros que muchas tardes cuento con la compañía de mi niña estudiando… Se sienta a mi lado y me imita. Isabel tiene 5 años. Escribe palabras, y las subraya. Y eso provoca en mi mucha alegría y motivación. Mi pequeña imita a su madre. Ya empieza a luchar!!

Contadme como estudiáis vosotras… Siempre está bien saber técnicas y métodos.

Gracias por leerme!!

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Opobox
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Opositando a los cuarenta

¿Es tarde para opositar?

Nunca es tarde si la dicha es buena. Ésta es la típica frase que decimos cuando nos decidimos «tarde» a hacer una cosa. Sea lo que sea.

También sirve para quienes empezamos a opositar después de los cuarenta…

Yo tengo 41 años, casi 42, dos niños, un negocio que acaba de arrancar. Una vida bastante estable y organizada en general. Por lo que, cuando dije en caa que iba a opositar, algunas personas pensaron que era demasiado tarde. Total… ya… ¿para qué?

Es un punto de la vida, en el que iniciar una carrera de este tipo, una carrera de fondo, levanta dudas, suspicacias, críticas, incluso juicios…

Yo hice caso omiso y continué. Hoy por hoy respetan mi decision. Y no sólo eso, también me apoyan y ayudan. Bueno, algunos siguen pensando que es un juego. Pero ellos hacen que crezcan mis ganas de tener un puesto de funcionaria.

Desventajas de opositar pasados los cuarenta

  1. Es muy probable que hayas perdido tu hábito de estudio. A mi me pasó así. No había vuelto a estudiar desde que acabé la universidad, con 23 años. Es decir, hay unos 16 años de paréntesis entre el fin de carrera y el inicio de mi oposicion. Hice algunos cursos del INEM pero nada que ver con estudiar a fondo una materia. Esto es un handicap, pero no es insalvable con mucho esfuerzo
  2. Si tienes hijos el estudio se hace muy complicado, a veces imposible. Yo tengo dos. Mateo de nueve años e Isabel de cinco. Ya son un poco independientes, pero aún así siempre necesitan a mami. Su padre trabaja fuera de casa… por lo que recurren a mi para todas sus necesidades. Tampoco es un obstáculo insalvable. Con paciencia conseguimos que ellos sean capaces de valerse por sí mismos para las cosas básicas del día a día, por tanto mami es necesaria en casos muy puntuales (y para mimos varios, que siempre estoy dispuesta a darles)
  3. A los cuarenta, si eres afortunado, tienes trabajo. Esto, que parece muy bueno, para opositar es una desventaja. Obviamente roba tiempo a lo largo del día para el estudio. Yo trabajo en casa, lo cual es una alegría porque me evito viajes y la pérdida de tiempo que eso conlleva. Por eso admiro tanto a todas las que trabajais fuera y además opositais. ¡Sois unas campeonas!

Ventajas de estudiar una oposición después de cumplir cuarenta

  1. Tenemos la cabeza bien amueblada. Se supone, sólo se supone, que uno con cuarenta años puede tomar decisiones de manera madura y sensata. Cuando somos más jóvenes nuestras ideas pueden fluctuar y con ellas la capacidad de decidir serenamente. Puedo asegurar que nunca tomé una decisión con total seguridad como opositar (después de la ser mami, claro). Obviamente he tenido altibajos en el tiempo que llevo estudiando, pero eso no quiere decir que sea esté firme en mis ganas de opositar y obtener mi plaza
  2. Estudiar es bueno para la mente. ¡Suena a trola eh! Pero es una manera de mantener la mente activa y con un objetivo más que bueno. Estudiar y leer, hacer ejercicio mental, y al final del todo tener un trabajo para toda la vida… Es una ventaja sí o sí. Si no decides estudiar, te recomiendo leer mucho. Lee cualquier libro o cómic o lo que sea que te guste. Ejercitar la mente es buenísimo y la libera de malos pensamientos.
  3. Con cuarenta años, se suele tener la vida resuelta. Ups, que frase tan fea. . Nadie tiene la vida resuelta, la vamos resolviendo cumpliendo nuestros sueños. Lo que quiero decir es que puede que tu vida, tu economía no dependa de esa plaza pública. Por lo que estudiarás de una manera más tranquila y sin presión. Esto, créeme, facilita mucho el estudio y la memorización. Para lo cual, dicho sea de paso, soy muy mala. Soy de números… y memorizar no es lo mío. Tardo siglos en memorizar una porción pequeña de la materia. Así que la disminuir la presión, me ayuda mucho.

Ahora, después de todo lo que he escrito, si tienes cuarenta años o más… es tu decisión opositar o no hacerlo. No te dejes llevar por las opiniones de los demás.

Acepta consejos. Retén los buenos.

Desecha los malos. ¡Y haz lo que tú quieras!

Desde mi opozulo tienes todo mi apoyo de estudiante de cuarenta y un años. ¡Se puede! No dudes en ponerte en contacto conmigo si crees que puedo ayudarte. Lo haré sin problema. Para eso estamos las opocompis.

Gracias por leerme!!!

Ángela

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¿Qué hay en mi escritorio ideal?

Escritorio bonito

Buen título, si tuviera escritorio… A ver si consigo que alguien se sienta representado con mi experiencia escritoril.

Me levanto un domingo, me dispongo a estudiar en el salón, puesto que mi marido duerme y no quiero despertarle. Silencio, concentración.

¡No! Mi niño se levanta y se pone a ver dibus en la tele. Adiós silencio, adiós concentración, adiós oposición.

Bueno… me voy a la cocina, cuando al cabo de un rato no muy largo, mi marido considera buena idea ponerse a hacer el desayuno…

Es decir, tengo un escritorio que se parece mucho al puesto de una feria, ¡es ambulante!

Pero a pesar de cambiar de sitio muchas veces, mi escritorio es el mismo. Cambia el sitio, no el contenido. Aunque he de confesar que desde que cree Opobox voy sumando cosas y restando espacio.

Mis imprescindibles cuando estudio

Soy de la opinión (desde muy pequeña) de que estudiar no es aburrido. Y si se nos hace aburrido en algún momento hay que cambiar el chip ¿Cómo? Yo pongo el escritorio lleno de colorines. Aunque no lo use todo.

Para mi es necesario tener rotus Stabilo. Tengo muchos otros, pero imprescindibles solo Stabilo ¡Esta marca nos crea muchas necesidades a las locas de la papelería! Sobretodo, necesito colores fluor. Me gustan más que los pastel. Aunque, como diría mi abuela, no hago ascos a nada. Lo cierto es que cada vez me van gustando más.

Otra cosa que no puede faltar jamás es mi flexo. Un flexo, azul y viejo, que se desplaza conmigo de habitación en habitación. No suelo sacarlo en mis fotos de Instagram porque es viejito y no es tan “cool” como los vuestros.. Pero es mi flexo, ¡no sin mi flexo!

Además siempre tengo algún juguetillo de mis niños, de Isabel principalmente. Un peluche, un muñequito. Ellos me recuerdan por qué me metí en este lío de opositar. Es vital no perder el Norte, y mis hijos son mi brújula.

¡Megaimportante! Necesito varias libretas. No puedo vivir sin libretas. Las necesito para respirar.

Ya os he contado alguna vez que estudio escribiendo mucho. De ahí que tenga al menos tres libretas. Una la uso para copiar a sucio, con una letra horrible (mi letra a limpio no es mucho mejor, pero yo veo la diferencia)

Otra para resúmenes y esquemas. Y otra, la más importante, para apuntar cosas esenciales del temario.

Para poner más colorido aún tengo las notas adhesivas de toda forma y color (a veces no muy prácticas, pero son tan monas…)

¡Ah! Desde que descubrí los bolis borrables MP no pueden faltarme ni loca. A parte de escribir genial y ser borrables, son súper cuquis. Mientras escribo en mi libreta este post uso uno con un tucán precioso.

Esto os va a extrañar mucho, pero en multitud de ocasiones necesito tener mi Ipad con alguna serie(casi siempre antigua) Ya se que la mayoría de las personas no pueden tener ningún ruido. ¡Ojo! Yo puedo tener series o música, pero no puedo tener a mis niños alrededor… entonces si que no podría estudiar.

Así encuentro la motivación

Pues sí, es una buena manera de motivarme tener en mi mesa lo que yo denomino “mis cositas”. En el salón, en la cocina, en el dormitorio…. donde sea, mis cositas van conmigo.

Creo que tiene que ver mucho con mi carácter rutinario. Necesito rutina en mi día a día, si no mi vida es un poco caos.

Creo que a todos nos pasa un poco lo mismo, Quizá tu mesa no tenga tantos rotus, ni pegatinas.. pero sí tiene “tus cosas”, esas con las que estás acostumbrado a estudiar. Cuando pasamos tanto tiempo estudiando, consciente o inconscientemente buscamos estar lo más agusto posible. Al fin y a cabo pasa lo mismo con todas las áreas de nuestra vida. Y para nosotros los opositores, estudiar es un área que forma gran parte de nuestra vida, o de nuestro tiempo.

Por ejemplo, cuando llegas a casa del trabajo buscas tus zapatillas y ropa favorita para estar cómodo en casa. Cuando nos vamos a dormir nos ponemos el pijama que nos resulta más confortable. Si estos lo trasladamos a nuestro tiempo opositoril, buscamos nuestros bolis, nuestro sitio, nuestra mesa, nuestras cosas.

¿Qué cosas necesitas tu para estudiar mejor? Cuéntamelas. Correré el riesgo de que me crees necesidades nuevas y tener que comprarlo.

Muchas gracias por leerme!! Ya sabéis que podéis contar conmigo, a través de cualquier medio

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Mis pasos para conciliar mi familia con mi oposición…y Opobox

Cómo consigo estudiar, trabajar al mismo tiempo

Hola Opopiña, ¿cómo estáis?

Yo hoy tengo un día de esos pensativos. Me pasa a menudo que pienso demasiado. Lo hago porque no me gusta que se rompa mi brújula. Y si dejo de pensar, me dejo llevar donde quiera el viento. Y no es lo que deseo para mi vida.

Pues eso, que pensando y pensando, he reflexionado sobre lo más importante para mi.

¡Mi familia!

La familia no sólo se tiene, se disfruta. O así debería ser en mi opinión.

Por eso hoy os quiero escribir sobre conciliación. Una palabra muy usada pero poco practicada.

Conciliar estudios con familia.

Estudiar, trabajar, cuidar hogar y sobrevivir

Tengo dos hijos de 8 y 5 años. Ellos son mi vida, junto con su padre. No hay otro rato que disfrute más que el que paso con ellos. Pero, francamente, es súper difícil sacar ratos. Hay muchas obligaciones y poco tiempo.

Cuando comencé con Opobox tuve muchas dudas. Significaba que el día dejaba de tener 24 horas para tener muchas menos.

¡Qué estrés! ¡Qué trajín de vida!

Mis sábados se perdieron, y no los encontraba. Incluso comencé a sentirme mal, culpable. Cuando hablaba a mis hijos era para darles instrucciones. “Pon la mesa”, “recoge ese juguete”…

Pero eso se terminó. Decidí planificar mis tareas, de tal manera, que tuviera tiempo para ellos, tiempo para nosotros.

Estudiar y trabajar al mismo tiempo

Pasos para organizar mi vida familiar

  1. Conocer mis roles. Cada uno tiene sus propios roles. Y su propia mentalidad. Por tanto cada persona debe tener sus propias prioridades.
  2. Hacer una lista con los roles. En mi caso son: estudiante, emprendedora, madre, esposa, hija, hermana… Son muchos, ¿verdad? Creo que no sabemos todo lo que somos y hacemos hasta que no lo escribimos.
  3. Ordenar según la importancia que les damos. ¿Qué es lo que más te importa en la vida? ¿Cuáles son tus deseos? ¿Y tus preocupaciones? Según las respuestas que hayas hecho, redacta tus roles de manera ordenada, de mayor a menor importancia. Ésta sería mi lista: Madre, esposa, estudiante, emprendedora. ¿Ya tienes tu lista? Pues continuemos con el siguiente paso.
  4. ¿De cuánto tiempo disponemos? El día tiene 24 horas, eso es así. Pero no todas son efectivas. Para empezar no todo el día estamos activos. ¡Dormimos! Unos más, otros menos, pero todos necesitamos dormir para descansar nuestro cerebro. Empieza por restar aquellas horas en las que estás durmiendo (es bastante obvio, pero no siempre nos damos cuenta) ¿Trabajas fuera de casa? ¿Vas al trabajo por turnos? Resta las horas de trabajo y ten en cuenta el factor turno. Una vez que sabemos de cuánto tiempo efectivo disponemos será más fácil organizar nuestro día a día (pero ojo, siendo flexibles, la rigidez pone muchos límites)
  5. ¿De qué modo nos gusta disfrutar? ¿Con quién? Ahora nos toca decidir cómo, cuándo y con quién disfrutar la vida. Os cuento sobre mí. Mis personas favoritas son mis hijos y mi marido, mi día libre es el sábado y me gusta jugar con ellos. Así que, el sábado, salvo que algo mega importante se interponga, mi tiempo es para mí y mi familia. Por supuesto entre semana también paso tiempo con ellos, y tiempo de calidad. Comer todo juntos, sin tele es tiempo de calidad. Contar cuentos a mis hijos por la noche, es tiempo de calidad. Cocinar con ellos, con mucha precaución, es tiempo de calidad.

Conclusiones

En definitiva, si nuestros trabajos o estudios (o ambas cosas) no nos lo ponen fácil… tenemos que buscar la mejor manera de pasar el tiempo para nosotros.

La vida es algo más que pasar el día, o sobrevivir. Si la vida nos regala gente maravillosa, busquemos la manera de disfrutarla y aprender de ella.

No hacerlo, supone un estancamiento, no evolucionamos, no crecemos, no nos sentimos realizados.

¿Tienes responsabilidades?

¡Claro que sí! Pero no dejes que tu vida se convierta en una responsabilidad, haz que sea un sueño vivido.

Gracias por leerme siempre.

Un abrazo!!

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Opobox Agosto
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Cómo me anima la papelería a estudiar mi oposición

Cómo me motiva la papelería bonita para estudiar mi oposición

Hola Opopiña.

¿Cómo estáis? He estado bastante tiempo sin pasar por aquí. Muchas obligaciones, y poco tiempo material.

¿Qué os voy a contar a vosotras?

El caso es que estaba en casa, leyendo tranquilamente, cuando al levantar la vista del libro me topé con cajas llenas de artículos de papelería. Muchísima papelería. Cientos de bolis, libretas,….

A mí me pasa que si como muchos días seguidos la misma comida, me aburre y termino por cogerle manía. Pues, oh sorpresa, con los bolis cuquis no me pasa. Más bien al contrario. La papelería bonita, y no tan bonita, es motivación.

Sitios donde encontrar motivación

Sitios donde encontrar motivación

He leido muchísimos libros de motivación, desarrollo personal, autodisciplina. Y me han resultado muy útiles para estimularme, para seguir la carrera hasta la meta. Por ejemplo, los libros de Robbins son enriquecedores y te ayudan a continuar luchando viendo tu meta a largo plazo, y dando pequeños pasos. Más adelante os escribiré para contaros que libros son los más importantes para mí en esta materia.

También he visto muchos vídeos en Youtube, conferencias de grandes motivadores. Sergio Fernández, es un ejemplo. Ellos hablan de nuestra misión en la vida, de que conocerla es la mejor manera de tener ganas de seguir.

Obviamente, tanto los libros como la oratoria motivadora, tienen mucha razón. Aunque dependediendo de las prioridades y mentalidad de cada persona, tienen más o menos razón.

Aquí viene mi gran pregunta. ¿Cómo podemos tener ganas de estudiar un día nublado para nosotros?

Encuentro motivación en la papelería bonita

Encuentro motivación en la papelería bonita

A veces, mi motivación diaria para estudiar, está en estrenar un simple boli. No tiene porque ser caro, me basta con que sea de propaganda. Es el hecho del cambio lo que me da impulso. Desde pequeña me pasa esto. Ya sabéis que mi mes favorito es Septiembre, el mes de la vuelta al cole y de estrenar cuadernos, libros, bolis, lápices…. ¡Qué maravilla!

A parte de romper la monotonía con cambio de artículos de papelería, dar colorido a mi escritorio también me encanta. Estudiar leyes es súper aburrido. Las leyes son sólo negro sobre blanco. Letras y más letras. Estar un ratito delante de ellas es un aburrimiento (al menos para mí), estar horas puede ser un suplicio. Por eso tengo muchísimos rotus o marcadores de todos los colores y de todas las marcas. Con mensajitos motivadores. Me gustan muchos, pero mi favorito es Stabilo. Aunque ahora he descubierto los MP pastel y me han encantado. No puedo vivir sin ellos (exagero un poco, pero me encantan!)

Por todo esto, los perfiles de Instagram en los que ponemos nuestros instrumentos de estudio son tan tan motivadores. No sólo se trata de que contemos nuestra experiencia, sino de que mostremos nuestras cosas chulis. Lo cierto es, que para mi, fueron un gran descubrimiento los perfiles de Opogramers o Studygramers.

Tener este vicio en común con muchas chicas me encanta (y con algunos chicos, aunque muchos menos)

Si queréis podéis contarme como os llamáis en InstaGram. Me encantaría ser vuestra follower. Estoy segura de que sería muy enriquecedor seguiros. Yo soy @opositando_feliz como ya sabéis.

He de decir que soy una gran privilegiada, porque a parte de mi motivación para seguir opositando, los artículos de papelería chuli son parte esencial de Opobox. Mi gran proyecto. OMG, ¡mi vida gira entorno a la papelería!

Acepto todas vuestras sugerencias en cuanto a marcas, colores, puntas…. Tooodo consejo en este terreno es bienvenido.

Gracias por leerme! Un abrazo

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Opobox Agosto
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Los mayores beneficios que he obtenido de salir de la zona de confort

Cómo salir de la zona de confort

Hola opopiña.

En el post de hoy quiero hablaros, como dice el propio título, de mi mayor acierto: mi salida de la zona de confort. Todos tenemos una zona de confort, en la que creemos que estamos cómodos.

Incluso puedo decirte que, cuando tuve una depresión bastante gorda, yo estuve cómoda. Y preferí estar en esa zona de confort de la enfermedad, que curarme y enfrentarme a la vida.

Durante muchos años, casi toda mi vida, corrí riesgo cero en la mayoría de las áreas de la vida. Pero siempre he sido curiosa.

Me he cuestionado cientos de veces el sentido de la vida. Nunca tuve claro cuales eran mis sueños o mi misión en este mundo. Estoy convencida que todos tenemos una misión. Grande o pequeña. Da igual. Es nuestra misión.

Cuestionarme estas cosas me quemaba. Dejar pasar el tiempo y mi vida con él, no era lo que deseaba. Pero mi rutina me engullía. Mi miedo a los cambios no ayudaba a dar el paso. Y es que, como ya sabéis, el miedo paraliza.

Y ¿qué ocurría? Pues que era feliz a medias. Y.. ¿a quién le gusta quedarse a medias? ¡A nadie!

Ver pasar los días, uno tras otro, sin hacer nada más que lo que la rutina dicta o lo que los demás esperan, es agotador.

Mi día a día se basaba en mi hogar, mis hijos, mis estudios.. ¡Pero eso ha cambiado!

Opopiña opobox

¿Cómo salir de la zona de confort?

Para empezar os contaré, que hace doce años dí un paso enorme. A pesar de mis miedos, viajé de Madrid a Barcelona para comenzar mi vida junto al que hoy es mi marido.

Me fui sin trabajo, sin prestación por desempleo y con muy poco dinero ahorrado.

¡Me tiré a la piscina de cabeza! Dejé a mi familia para convivir con un hombre, del que estoy muy enamorada, pero del que en aquel momento conocía muy poco.

¡Acerté! Vaya si acerté… Es el hombre de mi vida, y el creador de mis dos grandes sueños: Mateo e Isabel.

Viví en Cataluña durante siete años. Volví a acomodarme. Con mi trabajo en una tienda de lencería y mi marido, tenía suficiente para “vivir”.

Pero después de un tiempo acomodada, empecé, de nuevo, a darle vueltas a las cosas. A lo que quiero hacer con mi vida.

Y así, reflexionando mucho, me di cuenta de que me aburría. Pensé que la vida es mucho más. Y que es muy corta para tirarla a la basura en la comodidad. Y ahí fue cuando comenzó mi proceso de crecimiento.

Primer paso para salir de la zona de confort

El primer paso, y más importante, fue darme cuenta de que necesitaba algo más que mi marido y mis hijos para vivir una vida plena. Que lo que tenía me contentaba, pero me faltaba algo.

Que conste que adoro a mi familia y que haría cualquier cosa por ellos. Pero, como dije antes, soy una mujer inquieta, sobre todo mentalmente.

Es un paso tan básico que parece muy obvio y lógico, ¿verdad? Pero no lo es tanto. Muchas veces nos dejamos arrastrar por la rutina, por tareas que asumimos casi sin darnos cuenta.

Cuando mi mente hizo “clic” empecé a salir de mi comodidad. Leí en un libro de Rafael Santandreu que para ser feliz, de verdad, tenemos que sentir cierta incomodidad de vez en cuando.

Evitar la zona de confort

¿Qué hice para salir de mi incómoda zona de confort?

La respuesta a esta pregunta es: emprender. Soy muy miedosa. Siempre he buscado la seguridad. Económicamente también. Por eso siempre trabajé por cuenta ajena y por eso estudio una oposición. ¿Hay algo más seguro que ser funcionario?

Pero hizo acto de aparición en mi vida Opobox. Ya sabéis que surgió de mi adicción a la papelería. Y me está haciendo muy feliz.

En realidad lo que me hace feliz es sentirme realizada al vencer mis miedos. Miedo a fracasar, miedo a que no os guste, miedo a hacer algo mal.

Pero destrozar estos miedos me da una satisfacción tremenda. Así que por el momento mi zona de confort tendrá que esperar.

Prefiero vivir esos nervios de no saber con claridad que pasará o que no pasará. Prefiero aprender un montón de cosas nuevas aprendiendo, que quedarme igual siempre.

No sé que paso puedes dar tu para salir de donde estás. Pero si tienes dudas, si te planteas tu felicidad, si te aburre tu rutina… te digo que no tienes que acoplarte a ella. Tú y sólo tú mandas en tu vida. Da el paso. Y busca tu plenitud.

¡Qué no pasemos por este mundo de puntillas!

Para dejar un legado, hay que hacer cosas difíciles, o que nos parecen difíciles, saliendo de la zona y explorando lo que tenemos alrededor. No siempre está tan lejos como crees.

¡Mucho ánimo! Ya sabéis donde encontrarme si queréis que os apoye.

Gracias por leerme siempre!



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Opobox Agosto



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¿Qué es el time blocking y cómo me ayuda a opositar y emprender al mismo tiempo?

Que es el time blocking

Hola opopiña.

¿Cómo estáis? Hoy quiero hablaros del método que uso hace unos días para administrar mi tiempo.

Como muchas ya sabéis soy madre, ama de casa, opositora y ahora he añadido Opobox a mi día a día. Estoy segurísima de que a vosotras también os faltan horas durante el día. Si además sumamos mi falta de foco, la cosa se pone difícil.

Cuando algo me ilusiona, y es el caso de Opobox, suelo dejar de lado lo demás (casi todo). En este caso me dí cuenta de que no estudiaba el tiempo que yo misma estipulé con anterioridad.

Afortundamente para mí, mi marido es el organizado del matrimonio, y me habló del método de gestión del tiempo llamado Time Blocking.

¿Qué es el método Time Blocking?

¿Recordáis los horarios que nos daban las profes en el cole?

Pues más o menos, esa es la definición del método, de manera muy resumida.

Consiste en dividir o separar el día en bloques de tiempo, asociando cada bloque a una tarea distinta.

Voy a ponerte un ejemplo con mi día a día. Mis tareas diarias son, básicamente: tareas del hogar y niños, estudiar la oposición, estudiar un grado de Teología y Opobox (cuando no surge algo más).

Para las faenas que necesitan más de mi concentración soy más productiva por la tarde. Pues bien, yo dividí mi día así: estudio de 4 a 7 de la tarde, limpio y organizo la casa de 9 a 11 de la mañana, de 12 a dos del mediodía estudio teología y vuestras cajas las preparo de siete y media de la tarde en adelante.

Esta es la base de mi Time Blocking. Si surge algo, soy flexible y lo introduzco. Pero en la medida de lo posible no me salgo de mis bloques.

Cómo te ayuda el time blocking

Ventajas del Time Blocking

  1. Somos más proactivos. No nos dejamos llevar por el tiempo, sino que nosotros lo controlamos. Planificando bien los bloques, somos dueñas de nuestro día.
  2. Somos más productivas. Al marcar unos horarios para cada tarea aumentamos la concentración evitando distracciones (aunque las madres sabemos que no siempre es posible evitar que nos “molesten”)
  3. Tenemos más energía mental, y por tanto, más energía física. Ambos aspectos de nuestra vida se retroalimentan. Apuntando, en papel o en dispositivo, las tareas que tenemos que hacer liberamos nuestra mente. Ya no tenemos que estar pensando que tenemos que hacer en cada momento. Esta ventaja es la más útil para mí, porque es la que más me ayuda a concentrarme o poner foco en lo importante y no en lo urgente.
Como usar el Timeblocking

Consejos para realizar tu Time Blocking

El Time Blocking me ha venido genial, pero he tenido en cuenta cosas para realizarlo. Os las explico:

  1. He dado un color específico a cada tarea. Ya sea que lo hagas en papel o en cualquier dispositivo, ponle colorines. Yo siempre fui una romántica que usaba papel, pero ahora uso la agenda eléctronica de @srta_opositora. Podéis encontrar muchas agendas súper chulas y útiles en su web “The Pink Pomelo”. Mi marido usa el calendario de Google. Dejo claro con esto que él no es un loco de las cosas guays, es bastante práctico.
  2. Deja espacio para tu vida personal. ES muy importante que, a pesar de nuestros muchos trabajos pendientes, podamos tener tiempo para disfrutar de la familia, amigos, una buen libro… Si no dedicamos también tiempo a lo que más nos gusta o nos apetece, no sólo bloquearemos las tareas en bloques sino que también bloquearemos nuestra mente y no rendiremos igual.
  3. Piensa en que momentos del día eres más productiva y planea en que momento hacer una cosa u otra. Como te dije antes, yo las tareas en las que tengo que esforzarme intelectualmente, las dejo para la tarde. Si me pusiera un bloque de estudio por la mañana estaría perdiendo el tempo. ¿Tú cuándo estudias mejor? Piénsalo y serás mil veces más productiva.

¿Cómo ha cambiado mi vida?

Quizá decir que ha cambiado mi vida suena un tanto exagerado, pero lo cierto es que sí ha cambiado cosas de mi vida. Soy muy desordenada, lo confieso. Y mi desorden no se da sólo en mi escritorio, también en la manera de planificar todo lo que tengo que hacer.

Casi siempre voy de una cosa a otra sin terminar ninguna. Me pasa amenudo que me pongo a estudiar, y recuerdo que la lavadora terminó, y me levanto a tender. Desconcentrándome totalmente.

Ahora con este método lo llevo mejor. No lo hago perfecto. Pero estoy evolucionando muy positivamente. Y, ¡oh sorpresa!, en realidad tengo más tiempo del que creía que tener.

Os animo a intentarlo. Vereis que mejorará vuestro rendimiento en todas las áreas de tu vida. Cuéntame como te va cuando lo pruebes.

Gracias por leerme siempre!! Un abrazo



Si te gusta la papelería bonita como a mí, échale un vistazo a esta caja sorpresa de papelería:

Opobox foto



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¿Por qué soy una loca de la papelería?

Caja de Opobox

Hola opopiña.

¿Cómo estáis? Yo estoy muy feliz. Estoy estudiando un poco menos, pero sigo feliz. Ya aprendí a ser flexible. Ahora tengo que aprender a poner foco.

Hoy me apetece mucho hablaros de mi relación con la papelería. Corro el riesgo de que creáis que estoy un poco loca, pero como ya lo sabéis, no me importa confirmarlo.

Siempre os cuento que soy adicta a la papelería bonita. Y así es. Tengo miles de bolis, de rotus, de libretas. Muchas sin estrenar. Soy una friki total. Si lo miramos así, de manera tan simple, parece una frivolidad innecesaria.

Pero en mi caso es un poco más profundo. Mi pasión por este tipo de artículos viene de lejos.

Siempre fui una niña tímida, atípica. No me gustaban los juegos que les gustaban a los demás niños. Cuando mis amigos jugaban a la comba, yo me ponía a leer o a jugar al ajedrez con el OTRO “empollón” de clase. Sí, yo era súper empollona. Cuando llegaban las vacaciones, lo primero que pedía a mi madre, eran cuadernillos Rubio de cálculo. No os digo más…

El caso es que comencé a apartarme un poco de los demás niños, por miedo al rechazo, por si no entendían que me gustara más leer que la comba. Cuando llegaba Septiembre, llegaba el suplicio de volver al cole. No por estudiar, sino por relacionarme con personas con las que yo pensaba que no encajaba. Quiero dejar claro que no sufrí “bullying”. Era yo quien me apartaba.

La papelería me salvó de Septiembre

Entonces decidí que Septiembre no iba a ser un mes malo, sino el mes en que estrenaba mis libros, cuadernos, bolis… Así comencé a adorar la papelería.

¿A alguien no le gusta el olor a nuevo de los libros? ¿O escribir en la primera hoja de un cuaderno? Para mi es un placer.

De adulta, la cosa ha cambiado poco. Sigo siendo atípica, o así me considero yo. Soy tímida, no me gustan las multitudes, prefiero leer a salir, no me gusta el maquillaje…

Como veis no tengo grandes caprichos. Los dos únicos caprichitos que tengo son los libros y la papelería.

Sigo refugiándome en la papelería chula. En los bolis nuevos encuentro motivación. En una libreta por estrenar, encuentro una historia que escribir.

Ningún regalo me hace más feliz que cualquier artículo de papelería. Afortunadamente, en mi casa lo saben. Y por mi cumple o Navidad siempre cae alguna cosilla.

Yo voy a un centro comercial y no puedo salir sin alguna cosita… Sobre todo si tengo algún momento de bajón anímico.

Y ahora, opositando, creo que me merezco darme estos caprichos!! Son muchas horas delante de apuntes. Sentada, mirando el mismo paisaje cada día, el negro sobre blanco de las leyes.

¿A qué es mejor mirar las leyes llenas de colorines? Obvio!!

Opobox, mi gran reto

Un día de estos tontorrones, pensando mucho, se me ocurrió que me encantaría recibir, de vez en cuando, unos cuantos bolis, clips, rotus…

Busqué por internet y no vi ningún sitio donde hicieran este tipo de regalos.

Pensé: “¡A mis opocompis les gustaría tanto como a mí! ¿Por qué no hacerlo yo?” Y obtuve cientos de respuestas en mi mente, ya que mi naturaleza no es especialmente emprendedora. No me gusta mucho el riesgo.

Inmediatamente después me pregunté: “¿por qué puedo hacerlo yo?” Y obtuve una única respuesta.

¡Porque lo haría con mucha ilusión sabiendo que hay muchas más locas de la papelería a parte de mí!

Al fin y al cabo, la ilusión y la pasión, son los sentimientos más importantes para empezar y perseverar en lo que hagamos.

Por encima de mi ilusión, pensé en la vuestra, abriendo la Opobox. Somos una comunidad de adictas a la papelería. Sólo nosotras nos comprendemos.

Así que, aquí me tenéis, fuera de mi zona de confort. Donde llevaba metida 40 años. Sólo he salido de ella en contadas ocasiones, para sentir que estoy viva. Y me volvía a meter…

Es curioso, con este proyecto me siento valiente y cobarde a la vez. Valiente porque me lancé. Cobarde por mi miedo a fracasar.

Pero fracasar es no intentarlo, ¿verdad?

Espero que os guste mi idea tanto como a mí. Ya sabéis que admito cualquier sugerencia. Buscadme en Instagram y me contáis @opositando_feliz

Quiero agradecer a Alberto que siempre me apoya y me ayuda en todo, sin él no podría. A mi hermana que confía en mi siempre, a pesar de que le doy la brasa con mis miedos a diario. A @opomamiazul porque me ha dado un buen empujón para salir de mi burbuja.

Si quieres conocer a alguien que nunca te va a dorar la píldora, ni va a decirte lo que quieres escuchar, sino lo que considera oportuno para tí, entonces…. sigue a @opomamiazul. Es lo mejor que me ha dado Instagram.

También gracias a @susanaoposita por transmitirme optimismo y apoyarme con mi proyecto.

Y gracias a todas vosotras por leerme siempre. Me siento muy acompañada en este viaje.

Un abrazo!!

Si te gusta la papelería bonita como a mí, échale un vistazo a esta caja sorpresa de papelería:

Opobox foto