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¿Cuáles son las mejores oposiciones para 2022?

Estamos a mediados de año, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Aún podemos elegir qué estudiar para trabajar el resto de nuestras vidas. Si no es este año, será el siguiente, pero podemos conseguirlo.

Por eso, si estás pensando en opositar, no te rindas aún. Valora lo bueno y lo malo de opositar. Ponlo en una balanza, y ¡al lío!

Existen varios factores en los que podemos, y debemos, fijarnos para escoger una oposición u otra.

Pero lo más importante es contestar a esta pregunta: ¿En qué me gustaría trabajar el resto de mi vida? Es decir, yo personalmente, nunca opositaría a bombero o policía. Se puede decir que físicamente no soy ningún portento. Y aprobar una oposición así, y ser capaz de proteger a la humanidad, no lo veo factible…

Otro factor a tener en cuenta es todo requisito que tenga la oposición. Al tener en cuenta los requisitos, en mi caso, descartaría todos aquellas para que sea necesaria una titulación que no poseo. Por ejemplo, nunca podría opositar para profesora, puesto que no he estudiado magisterio. Es de las primeras cosas que observo en la base de las convocatorias, para no perder ni un minuto. Nuestro tiempo es valioso.

También estoy pendiente de la periodicidad con que se produce la publicación de las convocatorias de la oposición que me haya planteado estudiar. Porque si convocan periódicamente, tengo más probabilidades, de que si no apruebe este año, será el otro, o el otro.

Y por último, pero no menos importante, el número de plazas ofertadas en las convocatorias.

Las oposiciones más fáciles de 2022

Antes de que empieces a leer este apartado, quiero dejar claro que sólo es mi opinión. Mi criterio no tiene porque parecerse al tuyo. Al fin y al cabo, sólo soy una opocompi.

Una vez aclarado esto, os diré que para mi la más sencilla de todas las oposiciones es Correos. El temario no es ni muy extenso ni muy difícil de aprender. El único “problemilla” es que piden cositas, a las que llaman méritos, tales como ciertos cursos. Estos cursos suelen estar impartidos por sindicatos.

En el ranking, elaborado por mi, de las oposiciones más fáciles estarían las de Subalternos de Comunidades Autónomas o locales.

El tercer puesto lo ostenta unas oposiciones no muy populares… Ayudantes de instituciones penitenciarias.

Ofertas de convocatorias de 2022

Afortunadamente, una de las oposiciones con la oferta más numerosa, es también de las más fáciles. ¡Adivinaste! Se trata de Correos.

En Correos existen los siguientes puestos: Agente-Clasificación y Atención al Cliente. Están previstas unas 5400 plazas para este año.

El siguiente grupo con más oferta es el grupo de Justicia. Puede que no sea de la más fáciles, porque tiene un temario muy extenso, pero en cuanto a número de plazas es bastante “apetitosa”-

En Gestión Procesal se convocan unas 1650, en Auxilio Judicial unas 1500 y en Tramitación la friolera de 2500.

En cuanto a Administrativos y auxiliares el número de plazas es de 6500, entre las que hay oposiciones de acceso libre y de promoción interna. Es una cantidad bastante grande, lo suficiente como para decantarse por una de estas oposiciones. Más teniendo en cuenta que no es un temario muy complejo. El único “inconveniente”, bajo mi punto de vista, es la prueba de ofimática, sobre todo para quien no está preparado.

Las oposiciones de Hacienda también es bastante alta también, 3900 plazas. Aunque para mí, es uno de los temarios más complicados. Pero como he dicho varias veces, se trata sólo de mi opinión.

Una vez escrito todo esto… piensa sólo en tus criterios, en lo que te gusta hacer, en que sueldo te gustaría tener, cual es tu formación… decídete y dale duro!!!

Gracias por leerme!!

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Qué tener en cuenta para preparar los exámenes tipo test de una oposición

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Los exámenes tipo test tienen sus ventajas y sus desventajas. A mi me gusta mucho más hacer tipo test, que preguntas cuya respuesta sea desarrollar un tema.

Pero para hacer un test hay que conocer de manera exhaustiva hasta el más pequeño de los datos.

Cuando se trata de desarrollar, podemos “hacer magia” con las palabras y extendernos al máximo en la respuesta. Pero en la pregunta tipo test, aciertas o fallas. Así de simple, se puede ir al traste tu examen por alguna pregunta mal contestada.

Ahí van unos consejos para estudiar para un examen tipo test.

Consejos para estudiar una oposición tipo test

  1. Organiza tu tiempo de estudios de manera proporcional a la extensión del tema. Es decir, regala más tiempo a los temas más densos. No te pongas a estudiar a lo loco, sin planificar. Es el primer gran error que hemos cometido todos cuando empezamos a opositar. Menos mal que finalmente siempre rectificamos.
  2. Lee y relee. No solo para memorizar (que es importantísimo), sino también para comprender el temario. Las preguntas tipo test, muchas veces, tienen respuestas muy parecidas. Si no comprendes minímamente el temario, estoy segura, de que la probabilidad de error es mayor.
  3. Haz esquemas o mapas conceptuales. De esta manera puedes guardar en tu mente pequeños datos, como fechas o plazos. Yo uso flashcards para llevarlas conmigo y mirarlas siempre que saco un hueco (en el bus, en el coche de copiloto, en la sala de espera del médico…)
  4. Proponte hacer un simulacro de examen cada cierto tiempo. Al acabar un tema haz test como si no hubiera un mañana. Es una gran ayuda, tanto para repasar el temario como para aprender a hacer este tipo de test.

Trucos para hacer exámenes tipo test

Los exámenes tipo test son muy exigentes. No solo tenemos que sabernos la lección, sino que además debemos tener picardía para hacer bien el examen. Son muchos los factores que pueden influir positiva o negativamente en tu nota, pero el que más influye es contestar mal las preguntas, ya que en muchas ocasiones restan puntos. Lo que hace que todo lo que hemos hecho bien caiga por la borda.

Por eso:

  1. Lee el examen. Ten una visión panorámica de el mismo. Imaginad que estáis en un avión, con un paracaídas y tenéis que decidir en que zona caer mejor. Para eso es necesario subir muy alto y mirar de lejos el terreno. Con este tipo de exámenes es mejor saber que preguntas tienes la certeza de hacerlo bien y cuales regular o mal.
  2. Una vez que hayas hecho lo anterior, tirate de cabeza en las preguntas en las que confías plenamente. Es una manera de evitar perder tiempo y puntos. Al tener seguras algunas respuestas, sabrás que hacer con las demás. Contestarlas aunque haya dudas, o no contestarlas porque no podéis perder una milésima de punto.
  3. Haz balance. Es decir, piensa si con las preguntas que has contestado ya consigues la nota que quieres o necesitas. Si es así… no toques más. Bueno, si eres muy osado… ¡adelante! Yo soy bastante “precavida” (o cagona, según se mire)
  4. Si crees llegar al baremo deseado, no contestes las preguntas que no sepas. (siempre que resten puntos, si no… ancha es Castilla, contestalo todo)
  5. Si puedes, marca primero en lápiz, para hacer un repaso antes de dejar la respuesta definitiva. Los nervios pueden traicionarnos y confundir la b con la c. Ya se sabe, los nervios son traicioneros.

Todo esto son truquillos, consejos, de una opositora como tu. Pero, lo que realmente funciona, es estudiar como locos e ir tranquilo al examen.

¿Has estudiado suficiente? ¿Te lo sabes todo o la gran mayoría del temario? ¡Listo!

El consejo definitivo es: deja los nervios en casa.

Los nervios pueden hacerte leer mal las preguntas, confundir letras, incluso conozco un caso (yo) que leyó mal las instrucciones del principio e hizo todo mal. Pero esta persona (yo) aprendió a que nada es superficial, todo importa en un examen.

Si os enfrentáis dentro de poco a un examen… Mucha suerte!!!!

Gracias por leerme

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Cómo preparar una oposición en dos meses

Que preparar una oposición lleva mucho tiempo, incluso años, lo sabemos todos los opositores. Sobre todo cuando son oposiciones cuyo temario es extenso o denso.

Pero también es cierto que hay personas que lo han conseguido en mucho menos tiempo.

Obviamente, influyen muchos factores en esta rapidez. Por lo que, los que llevamos más tiempo no debemos preocuparnos. Además, las comparaciones son odiosas.

Por lo tanto, podemos afirmar que es muy difícil obtener una plaza de funcionario en dos meses, pero no es imposible.

Factores importantes a tener en cuenta para opositar en dos meses

Es muy importante tener adquirido el hábito de estudiar a diario. O como mínimo no haber perdido el hábito de estudio que teníamos antes (las que tenemos la universidad o el instituto lejos en el tiempo). Si no somos capaces de estudiar cada día, perderemos mucho el tiempo. Y esto es justo lo que no tenemos si queremos obtener nuestra plaza en dos meses. Tenemos que ser muy realistas en este área y tener en cuenta de que si no estamos acostumbrados a estudiar, probablemente tiraremos dos meses de nuestra vida..

También es crucial que seas realista a la hora de escoger la oposición, teniendo en cuenta lo extenso y difícil del temario y las plazas que van a otorgar. Cuántas mas plazas sean convocadas, más probabilidades de entrar en nuestro puesto soñado.

Se consciente de cuanto tiempo al día puedes dedicar al estudio. No te aventures a estudiar sin calibrar primero tus horas de estudio diarias y cuantas opciones tendrás con tu estudio, sabiendo tus circunstancias personales.

Claves para aprobar una oposición en tiempo récord

  1. Elige una buena academia. Estudiar por libre es muy complicado si apenas disponemos de dos meses. Por tanto, busca con atención, una academia que facilite conseguir tu objetivo. Academias hay muchas, que se adecuen a todos nosotros por igual… no tantas.
  2. Organiza tu tiempo de estudio de manera ordenada y, sobre todo, realista. Procura no dejar de cumplirlo. Si lo has hecho siendo totalmente consciente de tus circunstancias, te será fácil y satisfactorio cumplirlo ¡Tu plaza estará un pelín más cerca si lo haces!
  3. Busca un lugar de estudio adecuado a las horas que pasarás en él. Por ejemplo, cuanta más luz natural puedas aprovechar mejor, por lo tanto intenta que la ventana esté en frente o a tu izquierda si eres diestra (En el lado contrario si eres zurda). Consigue, si no tienes, una silla que favorezca una buena posición. Así tu espalda no se resentirá y serás más productiva. Haz de tu escritorio algo divertido, llénalo de color.
  4. Busca un buen temario, como te dije antes, en una buena academia. Tenlo siempre bien ordenado. Evitará que te agobies y pongas tu concentración en lo importante ¡estudiar de manera productiva!
  5. No te pierdas en la “paja” de tus apuntes. Ve a las cosas claves. No podemos perder tiempo en párrafos largos llenos de nada importante. Resume, subraya y memoriza. Por este orden.

Es difícil, claro que sí, pero si te deseo mucha suerte y ánimo si tu objetivo es aprobar tu oposición en dos meses. ¡Puedes! ¡Confía en tí!

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¿Qué significa realmente opositar?

SuperOpobox Mayo 2022

Creo que todas las personas que leéis este post, sabéis qué significa opositar. Siempre hemos escuchado que es una carrera de fondo muy dura para conseguir una plaza de funcionario.

Pero a veces ignoramos que NO es opositar. Y considero importante, para nuestra salud mentaly para nuestro camino hacia la plaza fija, saber en que NO consiste la oposición

Voy a reflexionar sobre esto a continuación.

¿Qué NO es opositar?

  1. Opositar no es sentir culpabilidad. ¿Cuántas veces os habéis sentido culpables por estudiar “poco”? Yo miles de trillones de veces. Y naturalmente no ayuda nada para realizar un estudio efectivo, que es lo que realmente queremos. Interioricemos esta idea para tener un tiempo de estudio más productivo. Bye bye culpabilidad.
  2. Opositar no es vivir en soledad. Es cierto que estudiamos muchas al día y muchos días a la semana y casi siempre lo hacemos solas. Pero hoy existen muchas herramientas para no sentirnos aisladas del resto del mundo. A través de bibliotecas online, whatsapp, InstaGram,.. podemos estar en contacto con gente opositora. Esta gente nos comprenderá perfectamente y será una grata compañía en la batalla. La tremenda soledad del opositor empieza a convertirse en leyenda.
  3. Opositar no es hacer caso a las frases tontas que nos dicen muchas personas. Todos conocen al primo del amigo de un vecino que aprobó la oposición en un mes. Hay unos cascos para los oídos, que usan los trabajadores cuya herramienta de trabajo es el martillo percusor, que te evitarán escuchar bobadas. Lógicamente esto es una exageración, pero no hagas caso a todo lo que dicen. No creas nunca que eres mayor para obtener una plaza, o que siendo madre es imposible tener tu plaza. Ignorar estas cosas puede ser un gran hábito para nosotras.
  4. Opositar no es dejar de hacer lo que nos gusta. Mi mayor placer es la lectura, y no he dejado de practicarlo. Claro que leo menos que antes de tomar la decisión de estudiar, pero sigo leyendo. Aunque confieso que a veces me duermo mientras lo hago.
  5. Opositar no es engordar, sí o sí. Cuando empecé la oposición alguien me dijo algo como: “ahora que vas a pasar tanto tiempo sentada cogerás kilos”. Pues me temo que no ha sido así. Yo siempre he sido rellenita, pero ahora no lo soy más. Y eso que me cuesta comer correctamente…
  6. Opositar no es dejar de tener relaciones. Quienes no opositan ven o imaginan al opositor como un ratoncito de biblioteca con gafitas en plan empollón. Sin tiempo para tener amigos, pareja… ¡Falso! Muchos opositores tenemos gente que nos quiere, apoya y respeta nuestro tiempo de estudio. Un aplauso para ellos..
  7. Opositar no es vaguear. ¿Alguien ha escuchado alguna vez la frase “qué bien vives sin trabajar”? Esta afirmación la odio. Primero porque hay personas que estudian y trabajan a la vez. Y segundo, porque quienes no trabajan con un trabajo remunerado, se toman la oposición como tal. Es decir, su labor es estudiar, estudiar y estudiar. Creánme, no opositores, estudiar tanto es agotador.
  8. Opositar no es una condena. No es una cárcel. Puedes salir de la oposición cuando te de la gana. Eso es “ya que llevo tanto tiempo, no lo puedo dejar…” es un gran error. Es nuestra vida y podemos hacer lo que queramos con ella.

En fin… opositar es tomar la decisión de comenzar un proyecto de estudio duro y complicado, pero que no nos impide vivir como deseemos. Y cuyo fin merece la pena (si tú quieres que merezca la pena y el esfuerzo)

Ya sabéis que en la opopiña estamos para ayudarnos unos a otros, desde el respeto y la comprensión. Así que, si puedo ayudaros en algo… aquí me tenéis.

Gracias por leerme!

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Opobox Mayo 2022
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Dónde estudiar: En casa o en la biblioteca

Cuando era niña o iba a la universidad no me gustaba nada estudiar en la Biblioteca. Sólo iba allí para hacer trabajos en grupo con mis compañeros. O para coger libros. Mi pasión por los libros llega a ser enfermiza.

Aún soy partidaria de estudiar en casa. Pero voy a intentar hacer una lista de los motivos por los que iría a la biblioteca a estudiar (y no a leer)

Ventajas de estudiar en la biblioteca

  1. Silencio. La inmensa mayoría de los estudiantes necesitan silencio absoluto para concentrarse. Este motivo es muy obvio. El cerebro se despista con los ruidos ajenos al temario.
  2. Es muy motivador tener gente alrededor que estudia. Da igual lo que estudien. Lo importante es que están, como nosotros, entre libros, subrayadores y bolis. El entusiasmo se contagia lo que conduce a mayor motivación.
  3. Espacio apropiado con la luz correcta. A veces en casa tenemos tantos “trastos” que nos hace insuficiente el espacio. En ocasiones es mi caso… Pero en esto influye también que soy un desastre en la organización.
  4. No podemos encender la tele. Bye bye series. Este es uno de mis hobbies, por tanto no poder ver series seria un grandísimo motivo para ir a la biblioteca.
  5. No dejan pasar niños chillones. Otro pedazo de motivo para las madres (como yo) de niños inquietos. La palabra que más escucho al día es: “mami”.Impresionante razón para ir a la biblioteca.
  6. El olor a libros. Esta ventaja es sólo para románticos. ¿A alguien más le gusta el olor de los libros al pasar la página? ¿O soy un bicho raro?.. Posiblemente lo sea, sí. Pero no pienso cambiar.

A pesar de todo esto, yo prefiero estudiar en casa. Os cuento por qué a continuación.

Por qué es mejor estudiar en casa

Tal y como os he dicho antes siempre, o casi siempre, he estudiado en casa. Soy bastante peculiar para estudiar.

Al contrario que el resto de la humanidad, necesito ruido de fondo. El silencio total me desconcentra, mi mente vuela de un pensamiento a otro. Pensamientos que nada tienen que ver con el temario, obviamente.

Tengo costumbre de estudiar con una vela. Me transmite paz, tranquilidad… Y naturalmente en la biblioteca no puedo poner velas. Soy capaz de provocar un incendio mayor que el de la Biblioteca de Alejandría.

Aunque mis hijos me llamen cada dos minutos, y se vuelva un poco molesto, necesito tenerles cerca. Si paso muchas horas en la biblioteca, estoy pendiente del móvil. ¿Habrán comido? ¿Se habrán cepillado los dientes?… Su padre es un hombre responsable que ejerce la paternidad de una manera ejemplar y con mucho amor. Pero yo soy una madre pesada…

Tengo poco tiempo. Suelo aprovechar mientras estudio para hacer otras cosas. Lo que suelo hacer, por ejemplo, es estudiar mientras hago la cena. Visto así no parece muy efectivo pero cuando se trabaja y tienes hijos, hay que aprovechar cualquier momento o circunstancia lo más propicia posible. La verdad que no me importa estudiar así, creo que estoy acostumbrada.

Soy un poco “maniática”. Necesito tener mis cosas a mi alcance. Es más que probable que no las use, pero saber que las puedo coger cuando quiera me hace sentir bien y segura.

Con todo esto… en mi caso gana la opción “estudiar en casa”. Al fin y al cabo todas debemos buscar lo que nos hace bien a nosotras. Aquello que nos procura un buen ambiente para estudiar.

Por eso no voy a decir categóricamente donde debemos estudiar. Elige tu sitio. Elige tu hora. Elige tus costumbres. Elige como estudiar. Es una decisión importante, porque el resultado de tu oposición depende, en gran manera, de tu productividad a la hora de estudiar.

Cuéntame donde estudias tú, te leo!

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Cómo sentirse autorrealizada

Cómo sentirme autorrealizada

Nunca me sentí tan emponderada como ahora

Cuando acaba el día estoy agotada. Algunos días no hace falta que llegue la noche para ir arrastrando mis pies. Pero este cansancio me hace sentir bien. Porque es un cansancio que surge de un trabajo y sacrificio deseado.

Durante mucho tiempo me sentía cansada y vacía. Puedo decir que esta sensación de vacio comenzó en la Universidad, eligiendo la carrera equivocada. Estudié Estadística..

Pero ahora soy muy afortunada, porque hago lo que quiero. Naturalmente, no todo es color de rosas. Tengo momentos malos, como todo el mundo. Pero pocos, muy pocos.

Pasos para sentirme realizada

Después de un tiempo de reflexión soy consciente de los factores que han influido en mí, para conseguir hacer lo que me gusta. Voy a hacer una pequeña lista:

  1. Rodearme de la gente adecuada. Hace quince años que me enamoré de mi marido. La mejor persona del mundo. El me ha impulsado a segur mis deseos, siempre con los pies en el suelo. Seguir muchísimos de sus consejos y aceptar siempre su ayuda, ha sido esencial en mi camino a la autorrealización. Es muy importante no dejarse llevar por críticas no constructivas. No absorber los miedos de otros, es crucial.
  2. Cambiar el chip. Dejar de pensar que la vida es lo que nos ha tocado. La vida es lo que queremos que sea, con matices. No podemos controlar nuestras circunstancias, pero sí podemos mandar sobre nuestra actitud. Yo dejé de pensar (casi siempre) en que la vida es dejar pasar el tiempo y tomar las decisiones que yo quiero tomar.
  3. Dejar de valorar lo exterior y mirar más en mi interior. Muchas veces me cegaba querer tener otro coche, una casa más grande, casi de manera inmediata. Estaba en un error tremendo. No es malo desear cosas, lo malo es idolatrarlas de tal manera que se vuelven más importantes que nosotras mismas.
  4. No hacer caso de medios días, habiendo días enteros. Es decir, ignorar los consejos de personas que no nos importan. Hay gente que ni nos conoce y se atreve a darnos consejos sobre nuestras decisiones. Cuidado, coge lo bueno, suelta lo malo.
  5. Aprender que por mucho que se afirme algo mil veces, no se convierte en verdad. He escuchado millones de veces que hay que resignarse con nuestro trabajo. ¡De eso ni hablar! Interioricé que puedo resignarme o no a que no me guste mi trabajo, es mi decisión. De nadie más. Es tú decisión.
  6. Conocerme a mí misma. No fue fácil empezar, y mucho menos continuar, el proceso de autoconocimiento. Conocer mis fortalezas y debilidades fue crucial para cambiar mi manera de ver la vida y perseguir mis sueños. A veces fue duro ver ciertos aspectos de mi interior más profundo, pero ahora me siento genial.
  7. Aprendí que sí puedo rendirme. ¡Por supuesto que podemos rendirnos! También es nuestra decisión. Yo elijo rendirme o continuar luchando. Mis sueños no son más importantes que yo. Mi salud mental está por encima de mis deseos. Me permito parar, para después continuar o dejarlo para siempre.
  8. Aprendí que, por encima de ser madre, hija…, soy mujer, soy persona individual. Y como tal, necesito mi tiempo y mi espacio. La autorrealización conlleva independencia.

Autoestima, esa gran desconocida

Lo más importante de todo para sentirme realizada o satisfecha conmigo misma, es quererme. No siempre lo hice y fue la peor época de mi vida. En el momento en que empecé mi terapia psicológica, y supe que era el amor por uno mismo, todo comenzó a cambiar en mí.

El proceso de autorrealización estaba en marcha, y aún no ha parado…

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Mi día a día, opositando y trabajando

Blog opobox

Hoy he estado reflexionando sobre lo que hago durante todo el día. Cuando llega la noche caigo rendida de cansancio y sueño. Y a pesar de no parar en toda la jornada, hay noches que tengo la sensación de que no hice lo suficiente.

Por eso me puse a pensar, para saber cuanto de eficiente soy. Y madre mía.. la verdad es que no se como hago para sobrevivir… (sí, exagero un poco)

Ya sabéis que soy opositora, trabajo y, por encima de todo, soy madre de dos monstruitos. Y soy las tres cosas, 24 horas al día, siete días a la semana.

Mi rutina diaria

Las mañanas, en las que mis hijos están en el cole, son para organizar la casa (que es también mi lugar de trabajo) y para Opobox.

Me levanto a las 7. Organizo un poquito todo (camas, barrer, recoger juguetes…) Preparo la ropa de los niños y los despierto. Es un momento complicado del día, porque son dormilones y casi siempre toca regañiña (que estrés). Y a las 9 los llevo, muy felices, al cole. Ellos se quedan contentos, pero yo más.

Ese momento, de llegar a mi casa en silencio, y tomar un café, que preparé con anterioridad…. ese momento… es oro. Generalmente lo tomo viendo las noticias (aunque a veces prefiero no verlo..)

A continuación me pongo a trabajar. Ya sabéis que mi trabajo, además de las labores de la casa, es Opobox. No sólo es mi trabajo, también es mi negocio.

Esto, al contrario de lo que piensan algunas personas, no hace que tenga menos horas de trabajo, que me pueda escaquear. Al contrario, si quiero que mi proyecto vaya bien, tengo que esacrificar mucho de mi tiempo con él.

Hasta la una, más o menos, preparo vuestras cajitas con toda mi ilusión, contesto vuestros correos electrónicos, preparo las cajas de los meses siguientes (todo con la gran ayuda de mi marido)

Y hasta aquí la quietud y la paz. Porque a las dos salen mis niños del cole, y no tienen que volver por la tarde. Así que los recojo y comemos mientras me cuentan sus cosillas (las que quieren contarme, claro)

Y ahora toca recoger la cocina, cosa que odio soberanamente.. En fin..

Las tardes son para hacer recados, actividades extraescolares y cositas varias como la cena, preparar baños de los niños..

A las siete, aproximadamente, me siento a estudiar. Lo de sentarse es un decir, porque mientras estudio puede estar preparando la cena, la comida del día siguiente,.. Me gusta preparar la comida el día antes, para tener las mañanas completas para Opobox.

Estudio tres horas, o un poco más, depende del día. Si estoy muy cansada, y veo que no soy capaz de captar toda la información con claridad, lo dejo y mañana será otro día. Como siempre intento no sentirme culpable por dejar de estudiar antes de tiempo. A veces lo consigo, a veces no. Es un proceso…

Y ya llega el grandísimo momento, lo mejor del día. Los niños van a dormir y mamá a leer o ver una serie. Casi siempre leo al menos media hora, y después me duermo viendo una serie. Siempre me duermo y al día siguiente tengo que echar el capítulo para atrás para ver lo que me perdí.

Bendito fin de semana, a veces

Los fines de semana son un poco más relajados, pero no son de relax total. Siempre tengo que hacer alguna cosilla de Opobox, estudiar, limpiar (por supuesto).. Pero dejo tiempo para estar con mi familia.

Jugamos a juegos de mesas. Aunque no soy una gran aficionada a ellos, a Mateo le encantan y es una buena manera de tener momentos de calidad.

Los domingos por la tarde toca peli con mis niños y mi marido. Nos preparamos unas palomitas o chuches y a disfrutar.

Os voy a confesar algo. Los fines de semana también juego a la Xbox. Al juego de fútbol que se llama Fifa. Es un poco extraño, pero me encanta el fútbol. Y jugar a este juego me resulta súper divertido.

Y hasta aquí mi semana. Casi siempre son iguales, las semanas. O muy muy parecidas. Pero no me importa en absoluto, porque como ya os comentado infinitas veces, adoro la rutina.

¿Me contáis vuestro día a día? Me encantaría saber como lo hacéis, para intentar mejorar las áreas donde flaquea mi semana.

Un abrazo! Gracias por leerme siempre.

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SuperOpobox Marzo 2022
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Como encontrar mi motivación

Después de tanto tiempo estudiando, meses o años, la motivación puede salir volando por la ventana. Y no siempre sabe como volver a casa. Y por mucho que la llamemos no vuelve..

Por eso yo intento atraerla con métodos, poco ortodoxos, la mayoría de las veces.

Supongo, que aunque piense de mis propias técnicas, que son raras, cada persona tendrá las suyas. También peculiares, pues son personales.

El asesinato de sócrates

Cosas que me motivan a estudiar a tope

  1. La primera es la más importante, y por decirlo de alguna manera, la más sensata. Recuerdo el motivo por el cual empecé a opositar. Tomé la decisión de ser funcionaria para tener un sueldo fijo para toda la vida, que me permita pasar tiempo con mis hijos y mi marido. No perder el motivo real de opositar, es importantísimo para mi, para mantener una regularidad en cuanto al estudio.
  2. Escucho música ¡y canto! Es decir, si un día llueve mucho debéis pensar que estoy desmotivada. Cantar revitaliza a cualquiera, creo yo. La música tiene mucho poder. Sobre todo el de intensificar nuestras emociones y sensaciones. En mi caso también hacer crecer o aparecer la motivación. Me pongo a Manuel Carrasco y ¡pa´rriba!
  3. Desconecto leyendo un buen libro. Da igual el género literario. Aunque prefiero leer novela negra o libros de autoayuda. En este momento no estoy leyendo ninguno de este tipo. Tengo entre manos “El asesinato de Sócrates”. Basado, obviamente, en la antigua Grecia. Es un buen libro porque hace descansar mi mente, y me pongo a estudiar con más ímpetu.
  4. Veo series antiguas. Es extraño, pero tiene su explicación. Cuando estudiaba, cuando era más joven, tenía algunas series que me encantaban. Todas españolas. Seguro que quienes tienen 40 años, aproximadamente, las conocerán. Os las digo, pero no os riais. ¿Recordáis “Hospital Central”, “El comisario”, “Compañeros”…? Pues estas series veía yo, mientras pasaba a limpio mis apuntes. Por eso cuando las veo, recuerdo aquel momento dulce de estudio y me motivo. ¡Soy capaz de estudiar como antes!
  5. Miro perfiles de Instagram de personas que estudian (de verdad). Soy de la opinión de que el entusiasmo se contagia. Conocer gente con las mismas inquietudes y preocupaciones, me encanta y me ayuda. ¿A tí también?
  6. Me pongo una fecha imaginaria de examen. Al empezar a estudiar una oposición nunca sabemos cuando será la gran prueba, nuestro examen. Se pierde, de esta manera, la noción del tiempo. Se desvirtua el objetivo de nuestro estudio. Por eso necesitamos, al menos yo, una fecha de examen. Una meta que se vea. Pues eso, que yo me invento mi propia fecha de examen.
  7. Le digo a mi hermana que “me pregunte la lección”. ¡Sí, como en el cole! Si mi herama me lo pregunta, tengo la “obligación” de estudiar antes. Es mi profe particular.
Motivarse para una oposición

Cero culpabilidad si la motivación no viene

Si, con todos estos truquitos, no consigo motivarme, intento no sentirme culpable. Si creo que, no estudiar, es un gran error por mi parte, entro en un bucle muy negativo. Una rueda de sentimientos negativos que no para de girar. Cuesta ponerle freno. Por eso intento que no empiece a moverse.

Es de vital importancia no sentirnos culpables. Si algún día no hay motivación, no hay y punto. Mañana será otro día.

¿De qué sirve machacarse por no estudiar? Sólo sirve para generarnos ansiedad. Y estudiamos aún menos. Es la pescadilla que se muerde la cola. Un círculo vicioso.

Por eso, busquemos la motivación. Pero si no viene, relax. Quizá hoy no es día de estudiar, sino de descansar.

Cuando menos lo esperemos aparece nuestra amiga…

¿Cómo os motiváis vosotras?

Gracias por leerme siempre!

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SuperOpobox Marzo 2022
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Mis series favoritas para desconectar de la oposición

Todas las opositoras necesitamos un descanso al cabo del día, para no perder la cabeza principalmente…

Disfrutar de nuestro tiempo libre es súper importante, aunque ese tiempo, a veces, sea muy poco. En mi caso, como ya os he dicho muchas veces, me gusta disfrutarlo con mis hijos y mi marido.. y con toda mi familia. Pero voy a ser franca, también necesito mis momentos de soledad. En estos ratos leo, medito, veo series…

Hoy me apetece contaros mis series favoritas. No es muy profunda mi manera de desconectar, pero es muy válida, y muy habitual… jeje

Allá voy con mis series…

  1. The Walking dead. Recuerdo cuando compramos nuestra primera SmartTv.. Nos metieron por los ojos un mes de prueba con Netflix. Yo, muy ingenua, pensé: “lo pruebo y cuando se cumpla el mes lo quito”. Fui muy tontorrona al pensar esto.. Me vicié de tal manera a la serie que continué, y ahí sigo. Al principio, que fuera de zombies no me atraía nada de nada. Pero después me di cuenta de que los muertos eran lo de menos. Lo que importaba era la sociedad viva, ver como reaccionaban, su generosidad o egoísmo… En fin, muy buena serie. Me sorprendió muy gratamente.
  2. Lost. Esta serie es especial, porque fue la primera que vi junto a mi marido. Alberto es catalán, yo madrileña. Cuando nos veíamos, se llevaba su ordenador, y veíamos esta serie juntos en la cama del hotel. Un plan sencillo, pero genial. El final de la serie me desilusionó un poco, pero merece la pena verla. Os la recomiendo si aún no la habéis visto.
  3. Suits. Serie de abogados, con Harvey como protagonista. Es una serie que no tiene demasiada sustancia, la verdad. Pero me enganchó. Tiene conflictos de abogados, amor…Una novela en toda regla.
  4. Ozark. Es una serie en la que una familia se convierte en cómplices de narcotraficantes, blanqueando su dinero. Los actores son geniales. Sobre todo la prota. Habla sin hablar, y o te cae muy bien o la odias. Además del narcotráfico hay emociones por medio que hacen peligrar a la familia muchas veces. Totalmente recomendable. Aún está por estrenar la última temporada.
  5. Daredevil. Sí, es de Marvel. En mi casa hay dos personas locas de Marvel. Mi hijo y mi marido. Cuando comencé a verla no lo hice con entusiasmo. A mi los súper héroes como que no… Pero no es la típica serie de luchas, tiros, salvar al mundo… Hay mucho más. Y me enganchó.. Otra serie que ví con mi marido.
  6. This is Us. ¡Oh, que bonita es esta serie! Es emocionante, romántica… Me falta una temporada por ver… Si la queréis ver está en Amazon.
  7. Anatomía de Grey. No podía faltar, la eterna serie de médicos. Digo eterna porque lleva tropecientas temporadas. Me las trago todas. A este paso la doctora Grey irá con bastón.
  8. Breaking Bad. Tremenda es esta serie. Simplemente sublime. ¿La conocéis? No os cuento nada, buscadla en Netflix. Y después me contaís.
  9. The wire. Un clásico de los clásicos. Yo la vi en HBO, hoy no sé si la siguen teniendo en su catálogo. Es antigua, pero es una maravilla.
  10. Vikings. Otra de las que me sorprendió gratamente. A esta serie me enganché gracias a mi hermana. Muchas de las que veo me las recomienda ella. Con Vikings aprendí mucho sobre la cultura vikinga. Tiene acción, amor, odio… de todo un poco. En Netflix la teneis entera.
  11. Outlander. ¿Os gusta el romanticismo? Ésta es vuestra serie. A través de un viaje en el tiempo, se encuentran los dos protagonistas y surge una bonita historia de amor, con sus idas y venidas…

En versión subtitulada siempre

Un día mi marido me propuso ver Lost en versión original subtitulada en español. Yo me negué varias veces, pero al final accedí. Al principio me costó habituarme. Pero ahora no veo una serie extranjera doblada, ni loca. Pierde todo su encanto, en mi opinión.

Fijaos hasta donde llega mi manía por verlo todo en versión original, que “El juego del calamar” la vi en coreano…

Las series inglesas y americanas nos ayudan a aprender inglés. Os recomiendo encarecidamente que lo probéis…

¿Me recomendáis series? Os leo!!

Un abrazo!

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SuperOpobox Marzo 2022
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Doce cosas sobre mí

Foto miedos

Todos tenemos una personalidad, una manera de ser. Y, obviamente, todos tenemos nuestras peculiaridades. Hoy me apetece contaros las mías. Ups, es un post un poco íntimo o personal… Pero da igual, me encanta contaros mi vida tal y como es.

Cuando era niña lo pasé muy mal con algunas de las cosillas que os escribo a continuación, pero como he dicho muchas veces, tenemos que conocernos, aceptarnos y mostrarnos tal y como somos. Así que… allá voy.

Foto angela

Así soy yo

Comienzo a relatar cosas que me definen:

  1. Necesito ciertos aromas en mi día a día. Me explico… Para mí ciertos aromas son muy importantes, casi vitales. Por ejemplo, el de mis hijos, de mi almohada, de mi marido, de mi madre.. Siempre que estoy nerviosa, acerco mi nariz a cualquiera de ellos y me relajo. De hecho, siempre que duermo fuera de casa, o bien llevo mi almohada o bien la funda de la misma. Supongo que esto es aromaterapia.
  2. Odio no acabar los bolis. Por esto tengo muchos sin estrenar. Porque hasta que no acabo uno no empiezo otro. Sí, soy friki. Adicta a la papelería, como ya sabéis y acumulo bolis sin empezar, porque acabo todos (o casi todos)
  3. No soporto que me miren mientras hago cosas. Esto es algo que me molesta mucho, muchísimo. Cuando me siento observada no hago las cosas bien, como me gustaría a mí hacerlas. Y esto lo ha heredado mi hija. Ambas nos enfadamos cuando nos “vigilan”. Hasta en mis trabajos, si el jefe prestaba atención a mi labor, me ponía de los nervios.
  4. No me gustan los eventos como bodas, comuniones, bautizos… Me dan pereza jeje. Saludar a tanta gente que apenas veo… Soy poco sociable, me temo.
  5. Odio muchísimo las discotecas, su ambiente. La música alta me marea. Me gusta poder hablar con las personas sin tener que dar voces. Creo que he ido a dos en toda mi vida y tengo 42 años.
  6. No bebo nada de alcohol. Cuando conocí a mi marido probé una cosa que se llama Malibú, creo recordar que es ron. Y como es muy dulce me encantó, con zumo de piña. Pero no lo he vuelto a beber. Quizá un par de veces. No me gusta ni el vino, ni la cerveza, ni el cava… Jolín, me estoy dando cuenta de que soy rara…
  7. Por favor, no fumes a mi lado. El olor a tabaco es odioso para mí. Además de lo nocivo que es para la salud.
  8. Soy hiper mega golosa. Me puede el dulce. No dejes a mi lado batidos de chocolate porque no dejo ni uno.
  9. Me dan mucho miedo los perros. Ya sé que no hacen nada la mayoria de ellos. Creo que la frase que más he escuchado en mi vida es: “si no hace nada…” Supongo que los miedos son irracionales, y aunque yo sepa que no me va a morder, no puedo remediarlo, me da pánico. Ahora intento no evidenciarlo para que mis hijos no lo imiten…
  10. Me gustan los programas de cotilleo. Esto no es muy inteligente contarlo jeje,, pero no me importa. Esos programas me hacen desconectar de mis cosas para ocuparme de las bobadas de los famosos. Mi marido siempre me dice que hacen teatro. Obviamente es así, y lo sé, pero me gusta. Al fin y al cabo las series tampoco son reales y las veo.
  11. Si alguien quiere hacerme muy feliz sabe que tiene que regalarme un libro. Da igual si es de bolsillo, gordo o delgado, pasta dura o blanda. Adoro los libros. De hecho tengo tantos por leer que no sé ni que hacer con ellos. Libro que me gusta, libro que compro. Y con el poco tiempo que tengo… los acumulo.
  12. Me cuesta mucho verme en fotos. Mi cuerpo no me gusta. Aunque estoy creciendo personalmente y dando pasos pequeños y a la vez impresionantes en este área de mi vida. Estoy aprendiendo a quererme poco a poco.

Y aquí lo dejo por hoy. Podría escribir un libro con mis rarezas.. pero no quiero aburriros.

Foto libro mama

¿Me contáis vuestras cualidades o peculiaridades?

Ya… ya sé que algunas cosas son muy raras. Pero así soy yo, y quería que me vierais tal cual.

Gracias por leerme siempre!!!

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